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Beato Agustín Hurtado Soler

También conocido como: Father Domingo María From Alboraya

Beato

Día de Fiesta

15 de agosto

Nacimiento

18 de agosto de 1872

Fallecimiento

15 de agosto de 1936

Beatificado

11 March 2001 by Pope John Paul II

Biografía

Beato Agustín Hurtado Soler, también conocido como Padre Domingo María de Alboraya, nació el 18 de agosto de 1872 en Alboraya, Valencia, España. Hijo de Vicente y Antonia Hurtado Soler.

Como joven, Agustín sintió la llamada a una vida de servicio a Dios y se unió a los terciarios franciscanos capuchinos en 1889. Profundizando su compromiso con la Iglesia, fue ordenado sacerdote en 1890. A lo largo de los años, también se convirtió en miembro de los Hermanos de Nuestra Señora de los Dolores y sirvió varias veces como secretario general.

El Beato Agustín dedicó su vida a trabajar con jóvenes, particularmente aquellos considerados "en riesgo" según los estándares sociales. Poseía un talento natural para la oratoria y utilizó su don para inspirar y guiar a la juventud hacia una vida virtuosa. Sus habilidades de comunicación cautivaban a sus oyentes, y se hizo conocido como un orador destacado.

Desafortunadamente, el turbulento periodo de la Guerra Civil Española trajo consigo una gran persecución contra la Iglesia Católica. Cuando los hostilidades se intensificaron, el Beato Agustín encontró refugio en la casa de un amigo abogado, esperando escapar de los milicianos antirreligiosos. Sin embargo, su escondite fue descubierto y finalmente fue capturado.

El 15 de agosto de 1936, cerca del Parque del Retiro en Madrid, España, el Beato Agustín Hurtado Soler encontró la muerte de mártir. Permaneció firme en su fe cristiana y en su disposición a morir por sus creencias, incluso frente a la persecución.

La memoria y el sacrificio del Beato Agustín Hurtado Soler han sido reconocidos a lo largo de los siglos. Su devoción comenzó el 18 de diciembre de 2000, cuando el Papa Juan Pablo II emitió un decreto de martirio. Este reconocimiento culminó el 11 de marzo de 2001, cuando el Papa Juan Pablo II lo beatificó oficialmente.

Hoy en día, el Beato Agustín sirve como figura inspiradora, recordándonos la importancia de la dedicación desinteresada, especialmente en tiempos de adversidad. Su vida y muerte continúan inspirando a las personas a trabajar incansablemente por la justicia, por el amor a Dios y por el bienestar de todos los pueblos, particularmente de los marginados y vulnerables.

Heráldica y emblemas devocionales

Registro documental: aún no hay armas verificadas vinculadas. Lee la norma heráldica.

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