
Beata María Angélica Pérez
También conocido como: María Crescencia; Sister Dulzura; Sister Sweetness
Día de Fiesta
20 de mayo
Nacimiento
17 de agosto de 1897
Fallecimiento
20 de mayo de 1932
Beatificado
17 November 2012 by Pope Benedict XVI
Biografía
Beata María Angélica Pérez, también conocida como María Crescencia o Hermana Dulzura (Hermana Dulzura), nació el 17 de agosto de 1897 en San Martín, Buenos Aires, Argentina. Sus padres eran inmigrantes de España, y fue criada en una familia de agricultores. Desde pequeña demostró una profunda piedad y devoción a Dios.
El 31 de diciembre de 1915, María Angélica ingresó a la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora del Jardín. Abrazó con fervor su vocación como hermana religiosa y tomó sus votos el 7 de septiembre de 1918. Dedica a servir a Dios y a Su pueblo, María Angélica se convirtió en maestra y catequista de niños, impartiendo las enseñanzas de la fe católica a la generación más joven.
En 1924, la Hermana María Angélica fue asignada a un hospital de tuberculosis donde trabajó estrechamente con niños enfermos. Durante cuatro años, cuidó con entrega a los jóvenes pacientes, brindándoles no solo asistencia médica, sino también consuelo espiritual y guía en sus difíciles momentos de enfermedad. La presencia amorosa y el carácter compasivo de la Hermana María Angélica trajeron consuelo y esperanza a quienes sufrían.
Sin embargo, su propia salud comenzó a declinar debido a las difíciles circunstancias de trabajar con pacientes de tuberculosis. En 1928, la Hermana María Angélica fue trasladada a un hospital en Vallenar, Chile, donde continuó compartiendo las enseñanzas de Dios y se convirtió en fuente de alegría y consuelo para muchos pacientes. Su profunda fe y compromiso inquebrantable con su vocación inspiraron a quienes la rodeaban, y fue venerada por su bondad, humildad y amor genuino hacia los demás.
La Beata María Angélica Pérez falleció el 20 de mayo de 1932 en Vallenar, Atacama, Argentina, a los 34 años. A pesar de su vida relativamente corta, su impacto en las vidas de quienes conoció fue profundo. Después de su muerte, se descubrió que estaba incorrupta en 1966, testimonio de su santidad. Fue reenterrada en la Capilla del Colegio en Huerto de Pergamino, Argentina, donde continúa siendo venerada.
El 22 de junio de 2004, el Papa Juan Pablo II reconoció sus virtudes heroicas, declarándola Venerable. Luego, el 17 de noviembre de 2012, el Papa Benedicto XVI la beatificó, reconociéndola como Beata María Angélica Pérez. La ceremonia de beatificación se celebró por el Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en Pergamino, Argentina. El milagro atribuido a su intercesión, que condujo a su beatificación, involucró la curación de una persona que padecía hepatitis tipo A.
La vida de la Beata María Angélica Pérez sirve de inspiración a todos, recordándonos el poder de la fe, el amor y el servicio desinteresado a los demás. Su dedicación inquebrantable a enseñar y cuidar a los enfermos y su profunda espiritualidad la han hecho una figura querida entre los fieles. Por su intercesión, que podamos ser inspirados a vivir nuestras vidas con humildad, compasión y compromiso total con Dios y el prójimo.
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